Una vez me contaron un secreto que no se lo podía contar a nadie, pero nadie dijo que tampoco a mí, y yo me llevo bien conmigo.
Una mirada, eso bastó y todo se movió.
—¿La viste? —No. Nunca saben. Era la más profunda… no sé cómo decirlo mejor, intimidaba pero también era dulce. Como esas verdades que llegan sin pedir permiso y te cambian algo adentro.
Había algo ahí que necesitaba el contraste para existir, vivía entre lo que se muestra y lo que se esconde. En las sombras. En la luz. En los espejos y en los espejos la forma se pierde un poco.
Jugaba a romperse. A volver distinta. A sostenerse y soltarse. Como si supiera que no todo se entiende al mismo tiempo.
Yo la vi. Aunque nadie más supiera de qué hablaba y lo guardé, no para resolverlo, solo para dejarlo estar.
Tal vez el tiempo, algún día, lo entienda mejor que yo.
Una mirada, eso bastó y todo se movió.
—¿La viste? —No. Nunca saben. Era la más profunda… no sé cómo decirlo mejor, intimidaba pero también era dulce. Como esas verdades que llegan sin pedir permiso y te cambian algo adentro.
Había algo ahí que necesitaba el contraste para existir, vivía entre lo que se muestra y lo que se esconde. En las sombras. En la luz. En los espejos y en los espejos la forma se pierde un poco.
Jugaba a romperse. A volver distinta. A sostenerse y soltarse. Como si supiera que no todo se entiende al mismo tiempo.
Yo la vi. Aunque nadie más supiera de qué hablaba y lo guardé, no para resolverlo, solo para dejarlo estar.
Tal vez el tiempo, algún día, lo entienda mejor que yo.